San hugo en el refectorio zurbaran

San hugo en el refectorio zurbaran

La mayor emoción

El cuadro de Zurbarán de un refectorio cartujo refleja intensamente el ideal de esta orden de monjes ermitaños: sencillez, sobriedad y contemplación tranquila. La sala está desprovista de adornos, salvo un cuadro que muestra a la Virgen con el Niño y Juan el Bautista en el desierto, una inspiración para los monjes. Una puerta arqueada se abre hacia una iglesia cartujana típicamente sencilla. Los monjes, vestidos con sotana blanca, están sentados a la mesa en la que sólo hay platos de pan. A excepción de un monje que tiene las manos cruzadas en señal de oración, todos están completamente inmersos en una contemplación introspectiva, con los ojos bajos, sin prestar atención al invitado al que el anciano abad, San Hugo, parece explicar la vida del monasterio. Este cuadro desprende una atmósfera de tranquilidad que no se ve afectada por el acontecimiento retratado.

La visita de san Hugo de Grenoble al refectorio de los cartujos

El cuadro de Zurbarán de un refectorio cartujo refleja intensamente el ideal de esta orden de monjes ermitaños: sencillez, sobriedad y tranquila contemplación. La sala está desprovista de adornos, salvo un cuadro que muestra a la Virgen con el Niño y Juan el Bautista en el desierto, una inspiración para los monjes. Una puerta arqueada se abre hacia una iglesia cartujana típicamente sencilla. Los monjes, vestidos con sotana blanca, están sentados a la mesa en la que sólo hay platos de pan. A excepción de un monje que tiene las manos cruzadas en señal de oración, todos están completamente inmersos en una contemplación introspectiva, con los ojos bajos, sin prestar atención al invitado al que el anciano abad, San Hugo, parece explicar la vida del monasterio. Este cuadro desprende una atmósfera de tranquilidad que no se ve afectada por el acontecimiento retratado.

Francisco Guerrero “¡O qué mesa y qué manjar!”

El cuadro de Zurbarán de un refectorio cartujo refleja intensamente el ideal de esta orden de monjes ermitaños: sencillez, sobriedad y tranquila contemplación. La sala está desprovista de adornos, salvo un cuadro que muestra a la Virgen con el Niño y Juan el Bautista en el desierto, una inspiración para los monjes. Una puerta arqueada se abre hacia una iglesia cartujana típicamente sencilla. Los monjes, vestidos con sotana blanca, están sentados a la mesa en la que sólo hay platos de pan. A excepción de un monje que tiene las manos cruzadas en señal de oración, todos están completamente inmersos en una contemplación introspectiva, con los ojos bajos, sin prestar atención al invitado al que el anciano abad, San Hugo, parece explicar la vida del monasterio. Este cuadro desprende una atmósfera de tranquilidad que no se ve afectada por el acontecimiento retratado.

Oración de San Enrique de Grenoble

El cuadro de Zurbarán de un refectorio cartujo refleja intensamente el ideal de esta orden de monjes ermitaños: sencillez, sobriedad y contemplación tranquila. La sala está desprovista de adornos, salvo un cuadro que muestra a la Virgen con el Niño y Juan el Bautista en el desierto, una inspiración para los monjes. Una puerta arqueada se abre hacia una iglesia cartujana típicamente sencilla. Los monjes, vestidos con sotana blanca, están sentados a la mesa en la que sólo hay platos de pan. A excepción de un monje que tiene las manos cruzadas en señal de oración, todos están completamente inmersos en una contemplación introspectiva, con los ojos bajos, sin prestar atención al invitado al que el anciano abad, San Hugo, parece explicar la vida del monasterio. Este cuadro desprende una atmósfera de tranquilidad que no se ve afectada por el acontecimiento retratado.

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